Hablamos con Luis Albert Segura sobre las reflexiones que le llevaron a crear ‘Evergreen Oak’

El nuevo álbum nos muestra pasajes de su “exilio” a la Sierra de Tramontana del pasado año

L.A. estrenaba hace pocos días su reciente ‘Evergreen Oak’ en La Riviera. Todo un regreso y celebración de la banda materializado en doce nuevos cortes compuesto por Luis Albert Segura, que nos trasladan al entorno natural de la Sierra de Tramontana, en un exilio buscado para encontrarse consigo mismo que nos hará viajar hasta esos maravillosos paisajes naturales que L.A. nos dibuja a través de cada una de las canciones. Desde un comienzo que bien podría representar el amanecer en un nuevo recorrido para los mallorquines, a lo Bon Iver, con “Spend My Time”, al divertido toque a lo Beatles de “Ringing the Bell”, y temas como “Storms” o “The Wandering Kind” que nos puede recordar al estilo de Of Monsters And Men o James Bay, conservando parte de su esencia e incorporando melodías de reminiscencia folk y sonidos orgánicos que emulan todo el ecosistema natural en que fue pensado este ‘Evergreen Oak’.

Cuatro años de pausa anterior a este esperado regreso… ¿habrás tenido tiempo de reflexionar?

Sí, de hecho con este parón tomé consciencia y pensé en lo que había podido fallar. Ya son 20 años haciendo música y unos 12 en el radar. En 2009 ‘Heavenly Hell’ nos lanzó fuera del espectro local y bueno, desde entonces fue trabajar a todo tren.

Me tenía que haber dedicado a respirar más, a frenar y tomar aire. Pero en 2019 saqué ‘Amenaza Tormenta’ y no funcionó como esperaba porque estaba exhausto. Decidí parar en seco porque no estaba cómodo, ni tranquilo, ni disfrutando siquiera de ello.

Estuve mucho tiempo en shock pero con la pandemia pude hacer un repaso más denso de mí mismo, de lo que he hecho bien y lo que he hecho mal. Y me planteé cómo me gustaría que hubiera sido todo y cómo me gustaría que fuera a partir de entonces. Y así surgió ‘Evergreen Oak’. Haciendo una recapitulación de los últimos años, fui directamente con la mentalidad de hacer lo que quisiera: Sin presión, sin fechas, sin obligaciones.

 “Mi misión es no quedarme estancado” es una declaración de una entrevista de hace unos años a cerca de tu carrera… ¿Misión cumplida con ‘Evergreen Oak’?

Si es que soy un visionario… Pues sí, no me quiero quedar estancado. Si echo la vista atrás y miro todo lo que he hecho, creo que ninguno de mis trabajos se repite. Aún con la presión que se ejerció sobre mí para repetir un ‘Heavenly Hell II’, ‘Heavenly Hell III’…

En realidad siempre he hecho lo que he querido. Pero ahora más que nunca voy a hacer lo que quiera, como quiera, y de verdad. Misión cumplida.

Entonces ¿Qué le dirías a ese L.A. del pasado que una vez dijo “el músico que diga que no está haciendo música comercial, está mintiendo”?

Tendría algo que decirle a ese Luis, sí. Porque lo mejor que me ha pasado nunca es darme cuenta de que lo más importante ante todo es que me guste a mí. Pretender hacer música comercial, bueno entiendo por qué lo dije, pero creo que es importante que eso no sea la premisa de tu arte. Ni de un director de cine, ni de un pintor, ni un poeta o actor.

Tienes que estar satisfecho con tu trabajo y la gente que se tiene que encargar de vender el disco, de moverlo, es la que se debe preocupar. Si encuentras quien vende tu arte puro y se vende, has triunfado.

Fotografía de Blanquinni

 ‘Evergreen Oak’ ha sido concebido en un entorno natural, en la Sierra de Tramontana, aislado de todo ruido… ¿cómo te sentiste?

Es un total sensación de libertad. Veníamos de recibir una mala noticia tras otra desde marzo y fue llegar a octubre y marchar para allá. Un viaje después de una hora y pico de un camino, entre el bosque y meterte en una cabaña, a un lugar donde sólo hay pinos, encimas, pajaritos, animales salvajes sueltos por ahí… sin nadie alrededor, fue increíble.

Quizás esto haya sido todo un aprendizaje no sólo musical sino personal… ¿deberíamos aprender a desconectar más a menudo?

Totalmente. He sido victima del reloj, las obligaciones, el móvil, del timing vaya. Realmente la vida sigue, el día se acaba igual hagas lo que hagas. Todos podemos desconectar de vez en cuando, sólo depende de cómo te plantees las cosas. Pienso que deberíamos ser conscientes de nuestro espacio de tiempo y del uso que hacemos de él, ya sea para hacer un disco como para crecer como personas.

‘Evergreen Oak’ ha sido además un regreso a tus inicios…

Un momento de reflexión total, de reencontrarme a mí mismo y volver al punto de partida: en mi habitación como cuando comencé con una grabadora, aunque ya no sean las cuatro pistas de casete; sin ingenieros, ni estudio, ni un tío contando las horas que pasas dentro del estudio… sólo con el ordenador.

He vuelto a mi yo adolescente que grababa desde casa, y eso me ha permitido ver con una perspectiva muy diferente todo lo que hago y he hecho en este tiempo.

Fotografía de Blanquinni

Hablando sobre los adelantos que hemos podido escuchar de este álbum, ¿cuál fueron las pautas por las que se seleccionaron estos temas?

Si te digo la verdad, al final no hay una ciencia cierta porque todo te puede sorprender.

Aunque bien es cierto que “Spend My Time”, que fue el primero. Era el cambio radical, como bajarse la mascarilla momentáneamente para que me veas la cara por unos segundos (risas). Dejar con la intriga de: “a partir de ahora, ¿qué más hay?”. En este caso es igual, que fuimos enseñando partes de este nuevo rostro, es divertido ver cómo la gente reacciona a los adelantos.

¿Cómo te enfrentas a este lanzamiento?

Vi el disco en físico y lo acaricié. He aprendido a saborear esto de otra manera, estoy más tranquilo, más distendido. Paso de obsesionarme con que la campaña sea perfecta, cuánto hay que vender, etc… esto ya no es así, va de otra peli.

Quien ya haya escuchado ‘Evergreen Oak’ habrá percibido que es como una banda sonora, ¿en qué momento te imaginas a las personas que lo escuchen?

Definitivamente saliendo de casa. Paseando por la calle, o haciendo una ruta por el campo, respirando. Con los primeros rayos de sol de la primavera o la lluvia.

El disco lo compuse pensando que la gente lo iba a escuchar desde casa, con esa necesidad de evadirse y por eso quería trasladarlos a este escenario.

¿Cómo estás viviendo los conciertos presentación?¿Emocionado?

Sí, está siendo muy emocionante. Es como volver a empezar. Los ensayos con la banda son como revivir los de la primera vez. El mensaje del disco es muy claro y las canciones son muy directas, por eso pienso que pueda crearse una buena comunión en el directo, espero que todos entiendan de qué trata, porque para mí eso es lo más bonito. Con ‘Evergreen Oak’ me he abierto por completo, os he mostrado mi corazón.

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