Ser español y sentirse orgulloso por ello es algo que María Jesús y su Hijo puede hacer sin complejos ni miras a la extrema derecha

La apropiación cultural de la España profunda se entremezcla con iconos generacionales en el directo de esta irreverente banda

Hay muchas maneras de recuperar la tradición. María Arnal destaca por su investigación en la música popular y religiosa medievalista y de los años de oro españoles, entre polifonías y coplas. C. Tangana nos ha devuelvo la cultura latina, desde la rumba hasta incluso la música de cantautor brasileña. Y por supuesto, Rosalía, abanderada del flamenco y liberadora de un género, antes percibido para unos perfiles muchos más concretos que los actuales, nos ha acercado a esa cultura que antes probablemente se escondía entre las influencias de los artistas.

Foto de @ellieatgigs,
Make Up y peineta de La Marina @evadoesfx y @marialimonmakeup

Pero ninguno de ellos ha recuperado la España más cañí y sinvergüenza. La España de los memes y del reggaeton, la de las señoras con mantilla y los jóvenes bailando a Bad Gyal hasta abajo, la de la iconografía religiosa y el movimiento punk más reivindicativo de los 80s, la del Diario de Ana Rosa y los fans de la Patiño. Sin caer en el subnopop de los que tan maestros son Ojete Calor o Las Bistecs, evidentemente. María Jesús y su Hijo han dado un salto temporal para devolvernos todo esto, con un buen golpe en el pecho. Nos traen lo de antes y lo de ahora, entre un tono sarcástico y provocativo, un horterismo bien medido entre versiones y originales de vertiginoso rock y virtuosismo guitarrero llenas de dinamismo.

Un directo que nunca se repite con el anterior y unas colaboraciones loquísimas que nos llevan a un gran imaginario de situaciones inesperadas. Peculiar y sorprendente, María Jesús y su Hijo siempre acaban ganando más atención en cada concierto.

Dicho esto, nos regalaban así una teatralizada entrada al escenario, tras una introducción entre electrónica y bizarradas varias de momentos tenientes culturales, vestidos por Manolo Campoamor con sus mejores galas, pintándonos una cuidada y explotada imagen costumbrista. Si bien habíamos visto anteriormente a Juan salir con capirote, en esta ocasión nos fascinaba “vistiéndose como Terelu” con un apretado vestido rosa acompañado de una mantilla negra, porque como él mismo decía parafraseando a Terelu “si entra, es tu talla”. Cuerpo del pecado o no, se nos declaraban con “Sympathy For The Devil”, única versión en inglés de su repertorio.

Créditos: post de la banda en Instagram | @dan.glgo @i.yolba @ez_is_dead

Pero entre versiones variopintas, que por cierto no caían en el horrible cover manido que puedas escuchar en las puertas de una sala de alquiler por horas, como “Venecia”, “No sigue Modas” o “Fiebre” también

nos dejaban nuevos temas aún sin publicar para celebrar la neoverbena de este peculiar Festival de San Bernabé el Apóstol (bautizado de esta manera por ellos mismos).

Así, pudimos disfrutar de “Lo Que Una Vez”, corte en el cual Nieves Llanos , hermana pequeña de Amparo y Cristina de Dover y miembro de The Cuts, ha ayudado en su composición a la agrupación. Según ellos, “una horterada como a nosotros nos gusta”, que podemos traducir en un sonido pop-rock de pata negra con reminiscencias ochenteras, toda una balada costumbrista de guitarra brillante y estribillo consistente, repetitivo y pegadizo. “La Tentación”, un corte donde nos sorprendía la cálida voz de su bajista y hacía encender las linternas de los móviles para acompañar a esta lenta y finalmente, pudieron anticiparnos “Madrid”. Esta canción propia que tiene por nombre la capital española crece desde un inicio dreamy y atmosférico hasta romper con el destacado sonido del teclado sintetizador, para hablarnos entre su textura ensoñadora de las fiestas de la verbena y su correspondiente ambiente junto a la dedicada melodía.

Créditos: post de la banda en Instagram | @dan.glgo @i.yolba @ez_is_dead

En definitiva, María Jesús y su Hijo son el sinónimo de pasarlo bien, y de actitud. También de amistad y colaboración, donde vimos subirse al escenario a Kuqui Alegre para cantar junto a ellos “Me Arde”, un himno a la sala en la que presenciamos el concierto, a Jaime, frontman de Era Paraíso con “Si Veo a tu mamá”, al recién estrenado Saúl Mateo con “Embrujada” o al carismático personaje de la noche madrileña y el underground musical Suso, que se plantaba para acompañarlos en “No Sigue Modas”. Finalmente, Antía Lausada ponía el toque más punk de la noche, elevando este himno del reggaeton más duro hasta una melodía más agresiva y propia de los Rage Against The Machine, que sin lugar a dudas pedía ser pogueada desde los propios asientos.

Pero no podemos contar más. Porque tienes que estar allí para ver todo lo que te has perdido leyendo hasta aquí. Y no queremos fastidiar esa sorpresa, porque como bien dice María Jesús y su Hijo, probablemente sea “la banda que necesitaba España”. Nos vemos en la próxima.

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